Definición de Paganismo

¿Qué es el neopaganismo?

Tiene sentido que en un santuario virtual, una forma de devoción eminentemente moderna y neopagana, el primer artículo publicado sea una definición: ¿Qué es el Neopaganismo?

Definamos.

Tradicionalmente, los practicantes de las grandes religiones monoteístas de dominio mundial (el judaísmo, el cristianismo y el islám), llaman “paganos” a cualquiera que no sea practicante de su misma versión de monoteísmo. A veces se confunde con “infiel”, o con “hereje”.

Hilando un poco más fino, la asociación religiosa del término pagano nace en los primeros siglos de la Era Cristiana, cuando el Cristianismo se estaba extendiendo por el Imperio Romano como religión “oficializada” (y luego “oficial” y única). Técnicamente, se conocía en esa época como “paganus” (en latín) los aldeanos o campesinos1. Personas simples, alejadas de la civilización urbana de Roma. Durante el proceso de cristianización, esta clase de gente fue la que más resistió a la nueva religión . Aún los que la aceptaron, en muchos casos le incorporaron elementos de sus creencias ancestrales, mezclando los conceptos de la religión clásica romana (con su relativismo, culto a los ancestros, sus dioses y espíritus), con los de la nueva religión (urbana, monoteísta y universal). De esta forma, el concepto de “pagano” quedó asociado con practicantes de la religión “primitiva”, previa a la llegada de las religiones abrahámicas a Europa.

En términos modernos, el paganismo se define coloquialmente en una forma aún más estrecha. Se trata de un “tipo” o conjunto de religiones, que tienen por particularidad tener sus raíces en las religiones de Europa y el mundo Mediterráneo previas a la llegada del cristianismo. En general se trata de religiones con un alto grado de respeto por la individualidad, y una conexión directa con el mundo natural. Son religiones antiguas (todas previas al cristianismo), politeístas (es decir, en las que se veneran a varios Dioses y Diosas, y éstos son independientes los unos de los otros), panteístas (la divinidad está en todo lo creado. Los dioses y dioses no están separados ni tienen una historia independiente del mundo creado) y diversas (son un reflejo de la diversidad de las culturas que les dieron origen).

El paganismo de entonces, no es el paganismo de ahora.

El Paganismo original, practicado como religión mayoritaria en Europa y el Mediterráneo, no se ha transmitido hasta nuestros días como una tradición ininterrumpida. Más aún, la cosmovisión del mundo antiguo es radicalmente diferente de la de nuestra postmodernidad del siglo XXI. Es por eso que es necesario distinguir, cuando queremos ser precisos, entre las religiones “de entonces”, y las de ahora, necesitamos algunos términos nuevos. Uno de los referentes del paganismo durante muchos años, Isaac Bonewits, dedicó gran tiempo y esfuerzo a estudiar la historia y las características del paganismo. En el proceso, definió una nomeclatura que encuentro muy satisfactoria para clasificar los tipos de paganismo2:

  • Paleopaganismo: Se refiere a las religiones originales de la antiguedad precristiana. Sobre todo aplicado a las religiones de Europa y el Mediterráneo. Las religiones ancestrales de Asia, Oceanía, América y África son técnicamente paganas, pero por tradición, usualmente no se las considera dentro de esta clasificación. La mayoría de los practicantes de las religiones mencionadas que han sobrevivido hasta hoy (por ejemplo, Shinto, el Hinduismo, etc.) probablemente no se reconozcan en los términos pagano paleopagano.
  • Mesopaganismo: Se trata de tradiciones religiosas que tratan de rescatar los mejores aspectos del paleopaganismo, pero que (aún de forma inadvertida) incluyen elementos de las religiones monoteístas dominantes en la actualidad. Algunos grupos de la Masonería, el Rosacrucismo, la Teosofía, la mayoría de las religiones afro diaspóricas (Vudú, Santería, Candomblé, etc.) y sus derivados (como el Umbanda tradicional). Sistemas religiosos híbridos como Thelema/Iglesia Gnóstica Ortodoxa también pueden entrar en esta categoría.
  • Neopaganismo: Es un término acuñado por Oberon Zell, se trata de movimientos religiosos nacidos en las décadas de los años 50, 60 y 70, que reflejan lo que sus creadores consideran las mejores cualidades filosóficas y espirituales de las religiones paleopaganas, mezcladas y complementadas con valores humanísticos, pluralistas, inclusivos y en su mayoría progresistas de la cosmovisión occidental moderna. En muchos casos, tratando de suprimir o transoformar los aspectos más controvertidos, inapropiados o impracticables de las religiones paleopaganas originales Y de las religiones monoteístas, duoteístas u ortodoxas que dominan el mundo moderno. El resultado es una síntesis de creencias y filosofías ancestrales junto a valores, ideales y una cosmovisión moderna.

Neopaganismo reconstruccionista, y del otro.

Debe quedar claro que el paganismo no es una sola religión. No lo era en la antigüedad, y ciertamente no lo es ahora. Dentro de todas las formas religiosas y filosóficas que forman el neopaganismo, podemos diferenciar entre:

  • Las religiones neopaganas reconstruccionistas: Estas religiones tratan, en la medida de lo humanamente posible, de rescatar y actualizar las prácticas de las religiones paleopaganas. Para ello usan instrumentos de la historia, la antropología y la arqueología, a los fines de recuperar el conocimiento, los aspectos útiles de la cosmovisión y la filosofía de las civilizaciones que dieron lugar a las religiones. Entre estos movimientos religiosos podemos encontrar el Kemetismo (la religión del Antiguo Egipto), el Druidismo (la religión de la mayor parte de las tribus Celtas) , el Cultus Deorum (la religión Romana) y el Helenismo entre otros. Son religiones que ponen gran demanda en sus practicantes, que deben no sólo absorber y practicar los conceptos filosófico-religiosos, sino aprender a leer fuentes académicas, a interpretar y reinterpretar textos originales, etc.
  • Las religiones neopaganas no reconstruccionistas: En este caso, se trata de movimientos que rescatan aspectos filosóficos de la antiguedad, pero que están fírmemente enraizados en el pensamiento moderno y postmoderno. Combinan el culto a los dioses y diosas de antaño con filosofías y una cosmovisión humanista y actual. En muchos casos emplean métodos y fórmulas rituales que poco tienen en común con el culto tal como se practicaba en la antiguedad, y suelen ser más accesibles al público moderno. La religión más numerosa en este grupo es la Wicca (que a su vez tiene una multitud de líneas tradicionales). También aquí encontramos al Asatrú y otras versiones de Odinismo, algunas versiones de druidismo (como la OBOD3), y tradiciones que no tienen base en raíces antiguas tales como el Discordianismo, la Iglesia del SubGenio, etc.

Qué tienen en común las religiones (neo)paganas.

Lo principal que tienen en común todas las religiones neopaganas es que son religiones prácticas, que dependen de la experiencia personal de lo divino y lo numinoso. Son religiones que tienen raíces en el pasado, pero que florecen en el presente. Al privilegiar la experiencia directa, el rol del sacerdocio suele ser diferente en el neopaganismo que en los monoteísmos abrahámicos. En el neopaganismo, el sacerdote o sacerdotisa (suele haber igualdad entre los géneros) no es el intermediario exclusivo entre el practicante y lo divino. Lo divino está todo el tiempo a nuestro alrededor. Los Dioses y Diosas se manifiestan en todo lo que vemos, tocamos y sentimos. No hay nada que sea sobrenatural, nada escapa a la Naturaleza.

Cada religión tiene su propia concepción de la ética y la moral, pero en general el neopaganismo profesa la responsabilidad de cada individuo para mejorar continuamente como persona, para aceptar y lidiar con sus errores y fracasos y para crecer sin necesidad de recibir un “perdón”. Son religiones donde el énfasis está en vivir esta vida al máximo y de la mejor forma posible, y no depender de una promesa de un más allá o vida futura luego de la muerte (muchos neopaganos creemos, sin embargo, en la reencarnación).

El neopaganismo es no-procelitista, por lo que quienes se acercan a estas creencias deben ganarse su reconocimiento por sus propios actos y actitudes. Ningún pagano sale a “evangelizar”. Y hablando de evangelizar… los neopaganos no tenemos un texto sagrado, que consideremos una revelación divina infalible. La religión se basa en la experiencia y en la práctica compartida, no en palabras escritas por otros, por inspiradas que estas puedan ser.

El paganismo positivo en cuanto a su formulación ética: pese a la enorme diversidad, la gran mayoría de sus tradiciones no elaboran sus preceptos morales y éticos como listas de cosas que no se deben hacer, sino que se formulan como afirmaciones de qué es lo que uno debe y puede hacer. Esto es una diferencia fundamental con respecto al formato abrahámico de moral: pone el énfasis en la libertad y el crecimiento. No en el castigo y la negación. Junto a la inexistencia de la idea de pecado, es una de las cosas que a quienes vienen de un fondo judeocristiano les cuesta más asimilar.

Para cerrar.

Espero que este artículo sirva como fundamento para quienes recién se acercan al tema, y que sea el primero de muchos en este sitio 🙂

Saludos!

 

 

1.
Corominas, J. & Pascual, J., A. in Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico 4, 338 (Gredos Editorial S.A., 1981).
2.
Bonewits, I. in Witchcraft – A Concise Guide 140–143 (PocketPCpress, 2001).
3.
Order of Bards, Ovates and Druids, http://www.druidry.org/.
1.
Corominas J, Pascual J A. IV – ME-RE. In: Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. Vol 4. 1st ed. Gredos Editorial S.A.; 1981:338.
2.
Bonewits I. Glossary. In: Witchcraft – A Concise Guide. 3rd ed. PocketPCpress; 2001:140-143.
3.
Order of Bards, Ovates and Druids, http://www.druidry.org/.

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